La prosa nunca está terminada
Manuel Rojas
129 páginas
2013
ISBN: 978-956-314-203-7
Precio de referencia: $8.500
Huellas

Con Manuel Rojas la narrativa chilena se hizo contemporánea, pues en su estilo las contradicciones y las angustias del hombre de hoy se muestran a través de procedimientos verdaderamente modernos. Rojas, de manera inigualable, combinó influencias de Salgari, Víctor Hugo, Tolstoi y Dostoievski, James Joyce y William Faulkner, otorgándole a los personajes de sus relatos una complejidad existencial que sacó a nuestra literatura del criollismo o del relato costumbrista. Poco a poco Manuel Rojas fue perfeccionando su arte hasta alcanzar un estilo que Alone definió como “casi milagroso”, intercalando su propia experiencia en pos de mayor exactitud y menos decoración. Esto se ve confirmado en los textos sobre literatura aquí reunidos, que nos muestran a un autor atento y reflexivo a propósito de su arte, la literatura chilena, otros escritores (Horado Quiroga, Vicente Huidobro, González Vera, Alberto Edwards, entre otros).

El presente volumen, compuesto de ensayos, crónicas, prólogos y fragmentos de entrevistas, incluye las páginas excluidas de esa obra maestra que es Hijo de ladrón, publicadas en Babel en 1951. Manuel Rojas, sin ser un ensayista, reflexionó sobre la literatura, sobre autores, sobre el vínculo entre política y literatura, por una necesidad natural que en último término apostaba por la autonomía de la literatura respecto de cualquier pretensión demostrativa. Rojas aquí habla desde su experiencia acerca de cómo fue mejorando su técnica y procedimientos de manera concreta, antes que enfrascarse en abstracciones teóricas.

Manuel Rojas (1896-1973), escritor autodidacta, considerado el primer narrador verdaderamente contemporáneo de la literatura chilena. Su obra incluye textos memorables como la tetralogía compuesta por Hijo de ladrón (1951), Mejor que el vino (1958), Sombras contra el muro (1964) y La oscura vida radiante (1971); además de volúmenes de cuentos considerados como clásicos. También escribió poesía, crónica y teatro. Mucho de lo que se relata en sus textos tiene raíz autobiográfica. Se ganó la vida en múltiples oficios (apuntador de teatro, obrero, ayudante de electricista, peón del Ferrocarril Trasandino, aprendiz de sastre, y escritor, entre otros); cruzó la Cordillera de los Andes a pie y junto al escritor José Santos González Vera y el poeta José Domingo Gómez Rojas fue parte del movimiento anarquista chileno. En 1957 obtuvo el Premio Nacional de literatura.

'