PARA QUE SIRVE LA SED
colección Poesía Iberoamericana
PARA QUÉ SIRVE LA SED
ANTOLOGÍA
ANTONIO MACHADO

2017,   180 páginas.

ISBN: 978-956-314-345-4

Precio de Referencia: $14.000

 

Selección y prólogo de Andrés Braithwaite e Ignacio Echavarría

 

 

 

 

 

La obra de Antonio Machado viene siendo, desde la hora misma de su muerte, en 1939, objeto de todo tipo de valoraciones, a veces muy divergentes, y a menudo distorsionadas por el enorme valor simbólico que en España siguen irradiando su figura y su personalidad, ejemplares en cuanto al compromiso ético del escritor. Esta antología —resultado de la convergencia y confrontación de dos criterios formados en tradiciones muy distantes, como son la española y la chilena— propone una revisión de su poesía desentendida de prejuicios y sensible al modo en que la evolución del pensamiento de Machado lo acercó a planteamientos asombrosamente afines a los que propiciaron, apenas una década después, el advenimiento de la antipoesía.

 

 

ANTONIO MACHADO: “Nací en Sevilla una noche de julio de 1875. Mis recuerdos de la ciudad natal son todos infantiles, porque a los ocho años pasé a Madrid, adonde mis padres se trasladaron, y me eduqué en la Institución Libre de Enseñanza. A sus maestros guardo vivo afecto y profunda gratitud. Mi adolescencia y mi juventud son madrileñas. He viajado algo por Francia y por España. En 1907 obtuve cátedra de lengua francesa, que profesé durante cinco años en Soria. Allí me casé; allí murió mi esposa, cuyo recuerdo me acompaña siempre. Me trasladé a Baeza, donde hoy resido. Mis aficiones son pasear y leer.” A esta breve nota autobiográfica de Antonio Machado, redactada en 1917, apenas cabe añadir el traslado de Baeza a Segovia, en 1919, siempre como profesor de francés. Y de Segovia, en 1932, a Madrid, de donde fue evacuado al estallar la guerra civil española, al final de la cual se exilió. Murió en Colliure, Francia, en febrero de 1939.

Tres títulos jalonan su trayectoria como poeta: Soledades (1902), Campos de Castilla (1912) y Nuevas canciones (1924). De su intensa dedicación al periodismo, ya en los últimos años de su vida, destaca Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).