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101 POEMAS

150 páginas

ISBN: 978-956-314-669-1

Precio de referencia: $19.000

Selección y prólogo de Leonardo Sanhueza

Traducción de Miguel Castillo Didier

 

A contracorriente de los flujos del tiempo, Constantino Kavafis supo encontrar en los libros más antiguos y empolvados la fuente de una asombrosa originalidad, así como en los rincones más trajinados y hasta sórdidos de la vida cotidiana un yacimiento de la belleza clásica y armoniosa.

Esta antología recorre ese mundo poblado de aventureros trágicos, tiranos asediados por la fatalidad, jóvenes homosexuales que esconden su amor, seres virtuosos o corruptos que no ven las amenazas ocultas: héroes o villanos, agraciados o malditos, poderosos o vulnerables, todos equiparados en un teatro común que no respeta siglos.

Con maestría y delicadeza, Kavafis retrata en sus poemas gestos humanos perdidos o todavía vibrantes en las bibliotecas o en las calles, en antiguos palacios imperiales o casas de escasa reputación, en vidas remotas que renacen o en recuerdos recientes que lentamente se apagan. Su obra, un monumento literario hecho de restos desechados por la historia o por las convenciones sociales, se yergue así fresca y moderna, seductora y envolvente: el lector entra en ella como a un lugar extraño que poco a poco se devela como el lugar de todos y de siempre.

 

«Kavafis es uno de los poetas más célebres de la Grecia moderna, también uno de los más grandes, en todo caso el más sutil, tal vez el más nuevo y, sin embargo, el que más se nutrió de la sustancia inagotable del pasado».

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«Si yo no hubiera leído a Kavafis, creo que ciertos poemas míos los habría escrito de una manera muy diferente, o quizá ni siquiera los habría escrito».

W. H. AUDEN

 

 

CONSTANTINO KAVAFIS está considerado el mayor poeta lírico griego moderno y su obra es reconocida como una de las máximas cumbres de la literatura universal contemporánea. Noveno hijo de una familia griega emigrada a Egipto, nació el 29 de abril de 1863 en Alejandría, ciudad en la que vivió toda su vida adulta y donde murió en 1933, el mismo día en que cumplió 70 años. En las horas que no le consumía su rutinario trabajo como empleado estatal, ejerció su oficio literario prácticamente en secreto, sin publicar jamás un libro. En cambio, hizo circular sus poemas en hojas sueltas, que imprimía y agrupaba en pequeñas colecciones personalizadas según el destinatario. Se concebía a sí mismo como un «poeta-historiador» y se movía en las profundidades de los siglos como en los cafés de su propia ciudad, difuminando las distancias entre el pasado y el presente. Su fama póstuma, acrecentada sin pausa, interpela e ilumina con fuerza nuestros días con sus poemas, que parecen siempre renovados, auténticas joyas literarias que se niegan a envejecer.

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